MÁS QUE UNA HISTORIA DE AMOR
Mas él herido fue por nuestras rebeliones, molido por nuestros pecados; el castigo de nuestra paz fue sobre él, y por su llaga fuimos nosotros curados. (Isaías 53:5)
Muchos en estos días hablan del sacrificio de Jesús como una gran historia de amor, y se queda solamente así, pero te has puesto a pensar lo grandemente involucrados que estamos en ella. Tú y yo somos la razón de ese sacrificio. Cada latigazo que golpeaba y hería su cuerpo, cada espina incrustada en su frente, cada insulto, cada burla, cada gota de su sangre derramada, lo soporto por ti y por mí. Es entonces que ya no lo podemos ver de una manera fría y distante, porque somos parte de ese elenco.
Cuando sufrimos y aun cuando es por nuestros propios errores decimos que no soportamos y nos quejamos. Como seria si fuera sufrir por otros y pagar una deuda que no es nuestra. Eso hizo Jesús, sufrió y pago por ti y por mí. Más El no quedo como una historia en la tumba, sino venció la muerte, El resucito y está a la diestra de Dios, el que también intercede por nosotros. No está aquí, sino que ha resucitado. Acordaos de lo que os habló, cuando aún estaba en Galilea, diciendo: Es necesario que el Hijo del Hombre sea entregado en manos de hombres pecadores, y que sea crucificado, y resucite al tercer día. (Lucas 24:6-7)